¿El certificado energético que es?

Es un documento que incluye la calificación de la eficiencia energética y el consumo de un edificio o un piso, información del procedimiento, descripción de las características energéticas y recomendaciones de mejora viables. El responsable de obtención del certificado es el propietario del inmueble.

 ¿CUÁNTO VALE EL CERTIFICADO ENERGÉTICO?

El importe de la obtención del certificado se varía entre 80 y 300 euros según la zona, pero no se olvide de las sanciones por no cumplir la ley. La ignorancia le puede costar como mínimo 300€. En el caso más grave (la falsificación del documento) le puede caer hasta 6000€ de multas.

¿PARA QUÉ SIRVE EL CERTIFICADO ENERGÉTICO? 

Desde el pasado 1 de junio del año 2013 es obligatorio tener el certificado energético para alquilar o vender una vivienda y este documento se deberá entregar al comprador o mostrar al nuevo inquilino.

Pero vamos a acercarnos un poco más a este documento, ya que nacieron muchos mitos sobre él.

El certificado energético califica su vivienda desde el punto de vista del consumo de la energía. Hay que tener en cuenta que las posibles calificaciones pueden ser A, B, C, D, E, F, G.

La media de calificación se sitúa entre las letras d-e, por lo que estas letras marcarían el “aprobado” en materia de eficiencia energética, que a, b y c son indicativo de menos consumo de energía, F y G lo contrario, mayor consumo.

¿QUIÉN ES EL CERTIFICADOR? 

El certificador puede ser un técnico competente elegido libremente por el propietario. Toda la información se obtiene fácilmente en el ayuntamiento, en su administración de fincas. Además, los colegios de arquitectos cuentan con un listado público al que acudir para elegir un arquitecto competente en la materia.

¿QUÉ FACTORES INFLUYEN A LA VERIFICACIÓN?

En cuanto a la localización y características físicas los factores que influyen son la provincia y localidad, ya que marcan la zona climática que define la escala de calificación energética que afecta al inmueble. También influyen la antigüedad de construcción ya que indica qué normativas constructivas son de aplicación y la superficie y altura ya que en su conjunto definen geométricamente qué espacio hay que calificar. Una vez dentro del inmueble hay que identificar estancias, definiendo cuales son habitables y cuáles no habitables, estas últimas serán los garajes, trasteros, desvanes, etc., en definitiva, todo espacio no destinado al uso permanente de personas y al que por tanto no le son exigidas unas condiciones térmicas.

Por último, se comprueba el tipo de instalaciones que utiliza el inmueble para generar agua caliente sanitaria, calefacción y/o refrigeración. De sus características y eficacia se extraen datos de emisión de gases contaminantes a la atmósfera. En este sentido el uso de energías limpias como son las renovables ayuda mucho a conseguir una buena calificación.

¿QUÉ HAGO PARA OBTENER EL CERTIFICADO?

Entonces, para obtener el certificado: Nos ponemos en contacto con el técnico, le facilitamos las facturas de la luz, agua etc. El certificador visita la vivienda para tomar datos principalmente de la superficie, envolvente, huecos, instalaciones y orientación de la vivienda. El propietario debe presentar una copia del certificado firmado por un técnico competente en el registro de certificados de eficiencia energética de la comunidad autónoma. Luego el registro de la comunidad autónoma entrega al interesado el número de registro de su certificado y, en la mayoría de los casos, la etiqueta energética que tendrá que adjuntar en toda oferta, promoción y publicidad dirigida a la venta o arrendamiento del inmueble.

¡Pues, manos a la obra!